West 144th St

Llegó en un correo electrónico, en una carta a espacio doble y con un futuro prometedor. 

LA oportunidad, el ticket dorado a las grandes ligas y no podía creerlo, me consumía la incredulidad del momento, me arrollaba la posibilidad de que el todo y la nada se esfumaran. 

Era la incertidumbre de los pasos a dar, del por venir, de ese futuro que en cualquier momento podía desaparecer y perderse de mi vista. 

Tenía miedo sí, pero tenía más sueños. 


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