Desde el río hasta el mar

El dolor invadía mis entrañas, la carencia en el mundo me atropellaba.

Miraba con los ojos bien abiertos y confirmaba que eran bombas las que caían del cielo; el poder se volvió la perdición y el deseo, se robaban pedazos de tierra y dejaban pedazos de niños en el suelo.

Miles huían entre las llamas y el miedo, desplazados, asustados, atormentados, existían en su territorio y la muerte era el castigo por ello. 

Quienes atestiguan en silencio, son cómplices de los despiadados,  mirar hacia el otro lado no basta para revivir a los muertos. 

La comunidad hace eco y resuena, quien grita fuerte enfrenta y enfrentamos y gritamos. 

Hoy son ellos, mañana podríamos ser nosotros. 

Hoy son ellos, mañana somos todos. 

Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá. 


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