Restless
Mi enojo era tristeza no hablada, la cual se escondía detrás de la vergüenza de sentirme vulnerable, de creer que llorar es equivalente a debilidad.
El enojo por fin se transformó y descubrí que sí puedo sentir más de una emoción, ahora la tristeza es bienvenida y recibida a quedarse de vez en cuando, sigue siendo incomoda su presencia, pero cada día la acepto más, cada día la entiendo más.
Me hice de un escudo inquebrantable, la vida lo ameritaba, pero hoy puedo bajar la guardia y pedir ayuda, hoy sé que no estoy sola, que puedo estirar la mano y habrá del otro lado alguien dispuesto a ayudarme.
Comentarios
Publicar un comentario