Killing flowers

Estaba harta, cansada, hastiada, del mundo del consumo, de pasar horas frente a una computadora en una oficina sin ventanas y bajo el suelo, ansiando la hora de la comida porque después de las 16:00 la hora de salida se siente cercana. 

Estaba cansada de los cerdos capitalistas que se engordaban con desarrollos inmobiliarios, propiedades y acumulando riquezas a costa de otros y por otros, porque aquí no se avanza sin pisar la cabeza del enclenque y sin acabarse los recursos naturales. 

Escribo para liberarme, porque prefiero vaciar en estas páginas lo que siento, porque gritarlo a los cuatro vientos es ganarme un despido seguro, intento vivir de manera anticapitalista en el trabajo más capitalista. 

Entre a la licenciatura en Derecho porque siempre he creído en la justicia social (ajá, como si fuera un hada) porque creo que hay otras formas de hacer las cosas, porque estoy convencida que somos más que los anhelos del capital, del consumo, de la riqueza y de los deseos suicidas de terminar con el mundo que habitamos y que estamos apunto de reventar. 

Empecé a faltarme al respeto cuando decidí estar del lado de la historia que hace a los ricos más ricos y de los pobres, ni se acuerda, del lado de la historia que presume sus autos de colección, sus relojes de oro, los puños de sus camisas personalizadas y lo ignorantes que son todos aquellos que no pertenecen a lo que ellos consideran "su circulo de blancos", porque claro, si hay tantos pobres en este mundo es porque quieren, que le echen "ganitas", tal vez así algún día pertenezcan al Club de Toby,  hablo de hombres y de mujeres, porque las mujeres que desean llegar a puestos de poder y perpetuar el abuso y el capital, son aliadas del sistema. 

Es doloroso, me duelen los males del mundo y hoy no quiero agachar la mirada, ni cambiar mi inconformidad, ni modular mi voz cuando existen las injusticas, no quiero darle la espalda a mis creencias por encajar en un circulo de blancos privilegiados que no ven más allá de sus narices y que creen que el mundo gira a su alrededor, nada más androcentrista y patético. 

Es impresionante que viviendo en el tercer mundo (México) haya personas que perpetúan los sistemas de opresión, que ignoran los males de sus paisanos, que se creen superiores por tener unos pesos en su cartera pero ni un quinto de consciencia, que creen que las oportunidades se desbordan cual cascada y que faltan manos para tomarlas. 

En estos párrafos se plasma el enojo desbordado y las ganas de un cambio, si es que queda mundo por cambiar. 


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