Estate

Han sido semanas llenas de pensamientos, es momento de vomitar en letras todo lo que he pensado y sentido.

El sentimiento de insuficiencia me ha atravesado como una bala, estoy cansada de sentir que haga lo que haga jamás será suficiente. Me repito a mi misma que avanzo a mi ritmo, que no hay necesidad de apresurarse, que debo de ser paciente. Volteo a ver a todos lados, me siento atravesada. Me atraviesa el miedo,  la incertidumbre, las aspiraciones que se han implantado en mi mente y que no estoy segura de que tan mías son. 

El consumismo, la inmediatez, el capitalismo, el aspiracionismo, me pesa, me consume, me carcome.

Sueño despierta a diario, escapo de la realidad cuando esta me pesa y me aplasta, ojalá los males del mundo se curaran en un abrir y cerrar de ojos. 

No me imagino vivir una vida anclada a una silla escribiendo para enriquecer a personas ya ricas, no quiero seguir siendo parte de un sistema al que no le importa la justicia social, al que no le importa aplastar para ganar, al que no conoce el sentido de comunidad, no lo quiero, no soy yo, no le pertenezco. 

Por otro lado, mis ganas de comerme al mundo, me han hecho vomitar, mi mente corre tan deprisa que mi cuerpo se queda detrás, corre tan deprisa que atropella mis logros, que grita que puedo dar más, hacer más, alcanzar más, que siempre hay algo más, más, más... 

¿Hasta cuándo estaré satisfecha? 



Comentarios

Entradas populares